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Diálogo interno. Aprende a hablarte mejor

Cómo cuidar de mi diálogo interno es una pregunta que me hacéis mucho. En ocasiones os resulta extraño el concepto de hablarse a una misma y con ello obtener un resultado predefinido. “Hablar conmigo misma es algo extraño para mí”. Sin embargo, es algo que hacemos todos los días. Vamos a explorar aún más el concepto.

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¿Cómo nos puede ayudar un mejor diálogo interno?

¿Y si ya que tenemos un diálogo interno, podemos condicionarlo para que nos beneficie? Tenemos este diálogo interno por muchas razones. Para empezar, porque nos permite conocer nuestras emociones, lo que nos potencia nuestro amor propio y autoconcepto. También es una excelente manera de gestionar de manera óptima la frustración y la ira. Y por último, nos permite colocarnos en un estado emocional agradable y sereno. En otras palabras, permitimos que nuestro niño interior salga a darse un paseo tranquilamente y disfrute de la charla con la adulta.

El concepto de tener un diálogo interno es bastante simple. Lo que quiero decir es que tu niño interior está vivo. Esto ocurre incluso cuando estamos en paz con nosotros mismos. Es nuestro diálogo interno constante; y ese es el diálogo que nos interesa gestionar mejor. ¿Cómo cuidarlo?, empieza por escucharlo cuando nos está hablando.

Todos escuchamos nuestro propio crítico interno. Es una voz dentro de nosotros que nos recuerda si estamos haciendo o no haciendo lo suficiente. Nos juzga a cada paso y pone en tela de juicio cualquier situación que vivimos. Y es ahí donde tenemos que entrar nosotras. Siendo conscientes de si este lenguaje nos sienta bien o, por el contrario, nos genera estrés y malestar.

Cuando escuchamos palabras de fuerza y ánimo, avanzamos positivamente. Esto es un resultado natural de nuestro sistema. Si nos hablamos a bofetadas, si nos criticamos y juzgamos, nos quedamos atascados en el pensamiento negativo y nos sentimos incómodas o bloqueadas.

Podemos: empezar a tomar acción apuntando y observando para realizar cambios o, simplemente, quejarnos y seguir tal como estamos. ¿Y si te dijera que hacerse cargo de esto no es tan complicado?

Todo lo que necesitas hacer es escuchar el idioma positivo de tu diálogo interno y responder con coherencia.

En vez de “si es que no vas a conseguir la promoción a no ser que te empeñes a fondo”. Prueba a decirte: “confío en que si me empeño a fondo, conseguiré tarde o temprano la promoción”. Sencillo, ¿verdad? Prueba a ver la diferencia interna al hablarte de una u otra forma. Enfócate en ti, en cómo cuando tú haces un cambio, tu mundo cambia. Y empieza ese cambio desde el interior.

mejora tu dialogo interno positivo

El camino al bienestar y la serenidad está, desde mi punto de vista, en dos grandes temas: la coherencia entre tus valores y lo que haces día a día y la conciencia de ti misma sobre lo que generas en tu mente, tu realidad y tu interpretación sobre las cosas. Cuando cuidas tu lenguaje, estás cuidando de ti, y cuando te cuidas, también cuidas a las personas que forman parte de tu vida. Te conviertes en un mejor amigo, amante, compañera y madre, dentro y fuera. 

Otra de las consecuencias de conquistar un buen diálogo interno es que comienzas a apreciar más tus logros. Prueba a hacer este sencillo ejercicio todos los días a la hora de la cena: piensa y expresa algo por lo que te sientes agradecida. ¿Qué te aporta este sencillo ritual a ti? A mi desde luego mucha paz pero también mucha sensación de control sobre las cosas que permito entrar a mi vida. Me doy cuenta de lo maravilloso de las pequeñas cosas y todo comienza a tener un cariz diferente, más claro, es como si todo se pusiera en orden, en una perspectiva mucho menos juiciosa y más amable. Es aquí cuando comienzas a asumir verdaderamente la responsabilidad de tu vida. Sin sentirte víctima. Simplemente tú. Sin tener que maquillar la realidad.

La verdad es que la felicidad no se encuentra en un vacío. No se trata de encontrar algo para poner tu estado de ánimo ahí dentro. Tu diálogo interno contigo misma es cómo te cuidas, cómo miras las pequeñas cosas a tu alrededor, cómo te expresas, trabajas, mimas, hablas, ejercitas, comes, decides, sufres, etc. 

Entonces, ¿cómo mantienes la serenidad y cuidas el optimismo en un mundo lleno de estrés y drama? Cuidando tu diálogo interno. Ese que te acompaña a todas partes. Si tu voz interna te recuerda que no eres suficiente, presta atención. Si te dice que podría importarle menos, escucha. Y si dice que estás viviendo con miedo, toma medidas, actúa.

La felicidad no es solo encontrar algo que poner en un cajón y no volver a mirar nunca más. 

La felicidad es encontrar una manera de cuidar tus rutinas diarias, tus decisiones y el diálogo interno que siempre te acompaña.

Hola, soy Lola

Este blog nace de la necesidad de compartir temas interesantes y que suman sobre la felicidad y el bienestar personal y profesional.

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